Cuentos para leer a un niño de 5 años
A los cinco años el niño entiende lo que un libro no dice. Tres cuentos que dejan huecos a propósito, y cuándo usar cada uno.
- Frederick Un niño que ha empezado a preguntar para qué sirven las cosas y quién trabaja de verdad Ver en Amazon
- Perdido y encontrado Un niño que anda con la idea de perderse, de quedarse solo o de echar de menos Ver en Amazon
- Yo quiero mi gorro Un niño al que le gusta saber quién miente antes de que se descubra Ver en Amazon
Los botones de Amazon son enlaces de afiliado: si compras a través de ellos, este sitio se lleva una comisión sin coste adicional para ti.
A los cinco años el niño empieza a entender lo que un libro no dice.
Es un salto grande y pasa casi sin avisar. Hasta ahora, lo que no estaba escrito no existía. Ahora ve al conejo con el gorro puesto mientras dice que no lo ha visto, y entiende sin que nadie se lo señale que el dibujo y la frase se contradicen. Eso le hace una gracia enorme.
Con eso llegan dos cosas más.
Las preguntas grandes. A los cinco aparecen la muerte, el perderse, el para qué sirve trabajar. Llegan de repente y en mitad de cualquier cosa, y un cuento es un sitio cómodo para dejarlas caer.
El querer leer solo. Reconoce letras, deletrea su nombre, señala palabras. Y aquí hay una trampa en la que caemos casi todos, que está explicada abajo y que a los seis años se vuelve el asunto central (lo contamos en cuentos para un niño de 6 años).
Las reglas de esta edad cambian otra vez.
Que deje huecos. Lo que más disfruta ahora es completar. Un libro que lo explica todo le quita el trabajo que precisamente quiere hacer.
Que aguante una pregunta grande. No hace falta que el libro vaya de eso, pero sí que no se caiga si el niño lo lleva ahí.
Que pueda contarlo él mirando las imágenes. A esta edad se pone a «leérselo» a sí mismo o a un hermano pequeño, y para eso las ilustraciones tienen que sostener la historia sin el texto.
Los tres de abajo dejan huecos distintos: uno tarda en explicarse, otro lo cuenta casi todo con dibujos y el tercero no explica nada.
| PARA QUIÉN | Un niño que ha empezado a preguntar para qué sirven las cosas y quién trabaja de verdad |
|---|---|
| PARA QUIÉN NO | Quien quiera acción. Aquí unos ratones recogen grano y uno se queda mirando |
| CUÁNDO | En otoño o en invierno, cuando el cuento coincide con lo que se ve por la ventana |
| CÓMO SE LEE | Entero, y con una pausa larga al llegar a la parte en que Frederick habla |
| QUÉ TE PIDE | No justificar a Frederick mientras lees. El cuento lo hace solo, y tarda |
Lo que se ve antes de comprarlo
Cómo empieza
Una familia de ratones prepara provisiones para el invierno y Frederick no recoge nada, o eso parece. La discusión se plantea en las primeras páginas y queda abierta hasta el final.
Cómo está escrito
Texto corto y calmado, con collages de papel rasgado que ocupan la mayor parte de cada página. Cuarenta páginas en formato grande.
Dónde suele abandonarse
En la primera mitad, si el niño esperaba que pasara algo. Los que llegan al invierno del cuento se quedan, porque ahí es donde se entiende para qué servía lo que hacía Frederick.
Esto sale de lo que cualquiera puede ver antes de comprar: la muestra gratuita cuando el libro la tiene, la contraportada y la ficha del producto. No hemos leído el libro entero.
Frederick
Tapa dura, 40 páginas, Kalandraka · 15,67 €Enlace de afiliado: si compras a través de él, este sitio se lleva una comisión sin coste adicional para ti.
| PARA QUIÉN | Un niño que anda con la idea de perderse, de quedarse solo o de echar de menos |
|---|---|
| PARA QUIÉN NO | Quien necesite que le expliquen los sentimientos con palabras. Aquí van en las imágenes |
| CUÁNDO | Antes de dormir, en una temporada de cambios: mudanza, hermano nuevo, colegio nuevo |
| CÓMO SE LEE | Despacio, dejando mirar cada ilustración antes de pasar de página |
| QUÉ TE PIDE | Silencio. El libro dice poco y lo que dice se apoya en lo que se ve |
Lo que se ve antes de comprarlo
Cómo empieza
Un niño se encuentra un pingüino en la puerta de su casa. Da por hecho que está perdido y decide devolverlo al Polo Sur, y el viaje empieza casi de inmediato.
Cómo está escrito
Muy poco texto, frases sencillas, y treinta y cuatro páginas de ilustración grande donde está la mitad de la historia. Se lee en diez minutos.
Dónde suele abandonarse
Casi nunca, pero suele leerse mal: quien lo lee deprisa se salta el malentendido del final y el libro se queda en una anécdota de un niño y un pingüino.
Esto sale de lo que cualquiera puede ver antes de comprar: la muestra gratuita cuando el libro la tiene, la contraportada y la ficha del producto. No hemos leído el libro entero.
Perdido y encontrado
Tapa dura, 34 páginas, Fondo de Cultura Económica · 13,00 €Enlace de afiliado: si compras a través de él, este sitio se lleva una comisión sin coste adicional para ti.
| PARA QUIÉN | Un niño al que le gusta saber quién miente antes de que se descubra |
|---|---|
| PARA QUIÉN NO | Una familia que prefiera finales amables. Este tiene un final oscuro y no lo disimula |
| CUÁNDO | De día. Es corto y se presta a leerlo dos veces seguidas |
| CÓMO SE LEE | Con voz plana, sin subrayar el chiste. La gracia está en que nadie se altera |
| QUÉ TE PIDE | Resistir la tentación de explicar el final. El niño lo pilla antes que tú |
Lo que se ve antes de comprarlo
Cómo empieza
Un oso ha perdido su gorro y va preguntando a los animales del bosque. El conejo que se lo ha robado lo lleva puesto mientras dice que no lo ha visto.
Cómo está escrito
Diálogo puro, la misma pregunta repetida y una paleta de colores apagada. Treinta y seis páginas, y buena parte del chiste está en lo que no se cuenta.
Dónde suele abandonarse
Lo abandonan los adultos al llegar al final, que da a entender algo bastante bruto sin enseñarlo. Conviene leerlo tú antes de decidir si va a tu casa.
Esto sale de lo que cualquiera puede ver antes de comprar: la muestra gratuita cuando el libro la tiene, la contraportada y la ficha del producto. No hemos leído el libro entero.
Yo quiero mi gorro
Tapa dura, 36 páginas, Milrazones · 8,50 €Enlace de afiliado: si compras a través de él, este sitio se lleva una comisión sin coste adicional para ti.
Preguntas frecuentes
01 ¿Cuentos ilustrados a los cinco años, si ya está aprendiendo a leer?
Sí, y conviene separar dos cosas. Lo que el niño puede leer solo a los cinco años va muy por detrás de lo que puede entender escuchando, y eso sigue siendo verdad hasta bien entrada la primaria. Si le das solo libros que él pueda descifrar, le estás dando historias muy por debajo de su cabeza. Lo que funciona es tener las dos cosas a la vez: lo que lee él, que será simple, y lo que le lees tú, que puede ser mucho mejor. Sustituir lo segundo por lo primero es el error más común de esta edad, y suele venir de creer que leerle en voz alta ya toca dejarlo.
02 ¿Aprovecho el cuento de la noche para enseñarle a leer?
Mejor tenerlo separado. Si la lectura de la noche se convierte en práctica, pierde lo que la hacía el mejor rato del día. Para practicar sirve otro momento, con libros muy fáciles. Por la noche, el cuento lo lees tú, y él puede señalar alguna palabra si le apetece.
03 ¿Qué libros sirven para un niño de cinco años que empieza a leer?
Libros con muy poco texto por página, frases cortas y letra grande. Muchos colegios enseñan primero en mayúsculas o en un tipo de letra concreto, así que conviene preguntar cuál usan en clase y buscar libros que coincidan. Si la letra no se parece a la del colegio, le cuesta el doble.
04 ¿Qué hago si pregunta por la muerte en mitad de un cuento?
Contestar corto y con verdad, sin necesidad de cerrar el tema esa noche. A los cinco años estas preguntas llegan de golpe y se van igual de rápido, y muchas veces basta con una respuesta sencilla para seguir leyendo. Si no sabes qué decir, preguntarle qué cree él suele abrir la conversación mejor que cualquier explicación.